¿La diversidad funcional es tan absurda como el teatro de Beckett?

Con la ocasión del Festival Surge de Madrid, el 22, 23 y 24 de octubre se ha representado en el Teatro Pradillo la obra Fragmento de Teatro I, un testo inconcluso de Beckett en una versión de teatro inclusivo con la dirección de Andrea D’Ovidio de la compañía El Tinglao.

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In occasione del Festival Surge di Madrid, il 22, 23 e 24 ottobre è stata rappresentata al Teatro Pradillo l’opera Fragmento de Teatro I, un testo incompiuto di Beckett nella versione di teatro inclusivo diretto da Andrea D’Ovidio della compagnia El Tinglao.

In piena pandemia, il teatro non smettere di vivere a Madrid: il Surge, come ogni anno, ha dato la possibilità di lavorare a 43 compagnie per un totale di 200 proposte di spettacoli inediti  in 20 sale off della capitale. Uno sforzo considerevole e un gran lavoro di coordinamento in un momento tanto difficile. La compagnia di teatro e danza El Tinglao nasce nel 1995 con l’intenzione di creare progetti «non catalogabili, sempre dinamici» e per pensare a «nuove forme di guardare la scena, nuove facoltà espressive apportate da persone con corpi e menti a volte inusuali sulla scena».

Assi fondamentali della compagnia sono Ángel Negro e Andrea D’Ovidio, che credono in un teatro che integra le persone con diversa funzionalità attraverso progetti multidisciplinari, coproduzioni internazionali, partecipazioni a festival e rassegne: come scrivono e dichiarano nel loro sito web «non ci piace parlare di terapia, preferiamo parlarne di inserimento professionale». Parlando dello spettacolo, sappiamo che è impossibile provare ad attribuire un significato logico alle opere di Beckett. Tuttavia, è tanto forte ed evidente la connessione che esiste tra i due interpreti Ángel Negro e Lola Robles che, proprio grazie alla loro sintonia, il testo vive e lo fa in maniera corretta.

Una musicista cieca – sfortunata ma non abbastanza – è un uomo con disabilità motoria, che utilizza una sedia a rotelle per i suoi spostamenti.

I due condividono, più che le difficoltà delle proprie disabilità, l’apatia del vivere ai margini della società. Come in Esperando a Godot, i due personaggi aspettano che succeda qualcosa, ma come se questo “qualcosa” che tanto aspettano non avesse più importanza, come se tutto quello che succede ogni giorno fosse già identico a quello che era successo il giorno prima e di nuovo uguale al giorno dopo. E proprio in questo quotidiano fatto di nulla, i due personaggi si incontrano. E qualcosa succede. Lo vediamo nella pantomima tra i due.

Fragmentos de Teatro I ha molto a che vedere con l’altra opera capitale di Beckett, Final de partida: i dialoghi tra i due personaggi, identificati semplicemente con le due lettere ! e B appaiono una prosecuzione di Hamm e Cloyun autoritario e una supplice che passano il tempo e la noia provocandosi a vicenda, fino a che non ne possono più l’uno dell’altro; fino a che A non si rende conto che B cerca più uno schiavo che un compagno di viaggio.

In questa versione diretta da Andrea D’Ovidio, A e B tornano amanti. Non sappiamo quello che avrebbe detto Beckett al riguardo, però è vero che la relazione tra i due non diventa romanticamente fittizia, le parole viaggiano in un flusso di ritmo, pause, silenzi e  lo spettacolo non trasforma una rappresentazione naturalista.

La disabilità funzionale è qualcosa di assurdo, tanto assurda come il teatro di Beckett? E nella assurdità della vita, cosa possiamo fare per vivere bene o, per lo meno, per sopravvivere senza convertirci in automi?

Queste sono le due domande che ci suggerisce Fragmento de Teatro I. Non c’è una soluzione a queste domande, ovviamente. Lola Robles, atrice cieca, utilizza la scena in una maniera sorprendente, i suoi gesti sono adeguati al ruolo, cosi come è molto interessante la sua interpretazione viva del teatro (e sappiamo come interpretare Beckett non sia semplice) associata a gesti, tic, reazioni che arrivano limpide, senza sbavature. Appropriato l’utilizzo delle luci.

Sappiamo che nella ultima parte della sua carriera, Beckett era solito progettare spettacoli con sole luci e rumori o con luci e voci off. Sembra, allora, che la decisione di giocare con le luci in alcuni momenti dello spettacolo non abbia solo la funzione di mostrare al pubblico cosa significhi vivere nella oscurità ma che abbia anche a che vedere con uno studio profondo e dettagliato su Beckett.

[riduci]

En plena pandemia, el teatro no para de vivir en Madrid: el Surge, como cada año, ha dado la posibilidad de trabajar a 43 compañías para un total de 200 propuestas de espectáculos inéditos en 20 salas off de la capital. Un esfuerzo considerable y un gran labor de coordinación en un momento tan difícil.

La compañía de teatro y danza El Tinglao nace en el 1995 con la intención de crear proyectos «nunca encasillados, siempre dinámicos» y para pensar en «nuevas formas de mirar al arte de la escena, facultades expresivas novedosas aportadas por personas con cuerpos y mentes a veces inusuales en escena».

Ejes fundamentales de la compañía son Ángel Negro y Andrea D’Ovidio, que creen en un teatro que integre personas con diversidad funcional a través de proyectos multidisciplinares, coproducciones internacionales, participación en festivales y reseñas; como escriben y declaran en su página web «no hablamos de terapia, hablamos de inserción laboral».

Hablando del espectáculo, sabemos que es imposible intentar atribuir un sentido del todo lógico a las obras de Beckett. Pero es tan fuerte y evidente la conexión que hay entre los dos actores Ángel Negro y Lola Robles que, gracias precisamente a su sintonía, el texto vive y lo hace de manera correcta.

Una música ciega – desgraciada pero no bastante – y un hombre con diversidad motora, que utiliza una silla de ruedas para su desplazamiento. Los dos comparten, más que las dificultades de su propia discapacidad, la apatía por vivir al borde de la sociedad.
Como en Esperando a Godot, los dos personajes esperan que pase algo, pero como si este “algo” ya no tuviese importancia, como si ya todo lo que pasa cada día fuera igual a lo que pasó el día antes y nuevamente igual a lo que pasaría el día después. Y justo en este cotidiano echo de nada, los dos personajes se encuentran. Y algo pasa. Lo vemos en la pantomima entre los dos.

Fragmentos de Teatro I tiene mucho que ver con otra obra maestra de Beckett, Final de partida: los diálogos entre los dos personajes, identificados simplemente con las dos letras A y B parecen una prosecución de Hamm y Clov, un autoritario y un suplicante que matan el tiempo y el aburrimiento provocándose entre sí, hasta que ya no pueden más el uno del otro; hasta que A no se da cuenta que B busca más un esclavo que un compañero de viaje.
En esta versión dirigida por Andrea D’Ovidio, A y B se vuelven amantes. No sabemos lo que diría Beckett al respeto, pero es verdad que la relación entre los dos no se vuelve románticamente ficticia, las palabras viajan en un flujo de ritmo, pausas, silencios y el espectáculo no se vuelve una representación naturalista.

¿La diversidad funcional es algo absurdo, tan absurda como el teatro de Beckett?
¿Y en la absurdidad de la vida, qué podemos hacer para vivir bien o, por lo menos, para sobrevivir sin convertirse en autómatas? Estas son las dos preguntas que nos sugiere Fragmento de Teatro I. No hay una solución a estas preguntas, por supuesto. Lola Robles, actriz ciega, utiliza el escenario de manera sorprendente, sus gestos son adecuados a su rol, como es muy interesante su interpretación viva del texto (y sabemos que interpretar a Beckett no es propiamente fácil) asociada a gestos, tics, reacciones que quedan limpios, sin manchas.

Apropiado el utilizo de las luces. Sabemos que en la última parte de su carrera, Beckett solía proyectar espectáculos con sólo luces y ruidos, o con luces y voces en off. Parece, entonces, que la decisión de jugar con las luces en algunos momentos del espectáculo no tenga sólo la función de mostrar al público lo que significa vivir en la oscuridad sino que tenga también a que ver con un estudio profundo y detallado sobre Beckett.

El espectáculo se ha representado con la ocasión de la VII Reseña de creación escénica Surge Madrid:
Teatro Pradillo
Calle de Pradillo, 12 (Madrid)
desde el 22 hasta el 24 de octubre, 21.00 horas

Fragmento de Teatro I
de Samuel Beckett
dirección Andrea D’Ovidio
asistencia a la dirección artística Ángel Negro
intérpretes Ángel Negro y Lola Robles
iluminación Covadonga Mejía

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