Un himno al sabor de la vida

Vientos de Levante, escrito y directo por Carolina África de la Compañía Belloch Teatro, incluido en el III Programa de Nuevas Dramaturgias del INAEM, ha vuelto a representarse en el Teatro Cuarta Pared de Madrid, espacio de encuentro y dialogo para los madrileños.

Abstract Italiano

Al Teatro Cuarta Pared di Madrid, la compagnia Belloch Teatro coniuga in questo spettacolo un profondo lavoro di conoscenza della storia e delle emozioni dei personaggi da parte degli attori (eccellente l’interpretazione di Paola Ceballos) ad una vena comica esilarante, toccante, vitale, mai scontata.

[riduci]

La Compañía Belloch Teatro, unión de las dos compañías Arte – Sanas y Despiece Teatro, nació en el 2012 y desde siempre se distingue por proyectos heterogéneos de natura social y por muchas colaboraciones externas. El núcleo fijo es compuesto por Carolina África, Laura Cortón, Almudena Mestre, tres mujeres que trabajan juntas en la creación de proyectos de propia creación, desde la escritura de los textos a su puesta en escena, a su promoción y distribución.

Vientos de Levante ha debutado en el octubre del 2016 en el Teatro Bergidum en Ponferrada, hasta llegar a ser programado en el Teatro Español de Madrid en el febrero 2017. Está inspirado por una historia real y por todo lo que pasa en caso del doloroso diagnóstico de ELA (Esclerosis Lateral Amiotrófica), una enfermedad de que aún poco se conoce, y que no se quiere reconocer todavía como una enfermedad que necesita mayor investigación médica y mayor soporte de parte del Ministerio de la Salud, no sólo en España, sino en todo el mundo.

La Fundación Fundela (Fundación Española para el Fomento de la Investigación de la Esclerosis Lateral Amiotrófica) –, que es activa a través de conferencias entre médicos y
científicos, que tiene un Comité Científico nacional e internacional y que da a conocer la ELA a través de campañas de sensibilización – apoya el proyecto de Belloch Teatro desde el principio, y algunos de sus representantes participan en el encuentro con el público en el Teatro Cuarta Pared, para hablar sin rondas de palabras de las dificultades reales a las que un enfermo de ELA y su familia y/o sus amigos deben hacer frente. No se trata solo de la enfermedad en sí sino también del cambio radical de perspectiva, de objetivos y del agravio de costes.

Volvamos al espectáculo. Es curioso como la vida de Carolina África haya cruzado, sin saberlo, con la de Carlos Matallanas. En busca de inspiración para su guion y de viaje a Cádiz en el verano 2014, gracias a una amiga psicóloga Carolina conoce dos centros médicos muy diferentes: una residencia para enfermos mentales y el Hospital María del Mar, una clínica especializada en la estancia de enfermos. En el mismo verano, Carlos Matallanas, madrileño residente en Cádiz, descubre ser enfermo de ELA como describirá en la revista El Confidencial, de la cual era coordinador de la sección deportes. Así escribe en su primer artículo de su blog, abierto para contar lo que pasa en la vida de un enfermo de ELA: «Tuve muy claro que una de mis prioridades iba a ser pelear sin descanso hasta el final, no sólo por mí, sino por todos los demás. La primera clave es que no he sufrido ningún shock que haya alterado gravemente mi estado de ánimo o mis valores vitales, con lo cual no sólo siento la lógica necesidad de ser ayudado, sino que además quiero ayudar.»

Carolina lee el artículo y contacta a Carlos: nace así una unión de intentos esencial para la escritura y el desarrollo de Vientos de Levante, del cual Carlos escribirá el prólogo: «Yo estoy aquí por casualidad […] Sólo es fruto de la casualidad que sean mis manos las que escriben el prólogo de una obra de teatro. […] Me gusta que en Vientos de Levante se huya del fatalismo y la tragedia fácil en lo que es en definitiva algo de lo más natural, como enfermar o morir».

El personaje de Sebas en el guion no quiere ser, y de echo no es, un copiar y pegar de la vida de Carlos Matallanas. Vientos de Levante es una historia poética y tremendamente real que tendría que involucrar y sensibilizar a todos nosotros, al igual que Carlos Matallanas hace en los escritos de su blog.

Ahinoa (Almudena Mestre), escritora en crisis, va a visitar su amiga psicóloga Pepa (Paola Ceballos), justo en el momento de su cambio de trabajo, de una clínica para enfermos mentales a una para enfermos que sufren de patologías graves. No está claro desde cuanto tiempo no se ven las dos, ni está claro cómo se conocieron, ni mucho menos es algo interesante para los espectadores, que se encuentran inmersos desde los primeros minutos en una dramaturgia que los obliga a quedarse con los ojos fijos al escenario y que les muestra la vida por lo que es en su cotidianidad: en el enamorarse, en el trabajar, en el vivir el verano y todo lo que nos ofrece.

Los otros personajes – Sebas/Antonio, Carmen/Ascensión, Maxi/Juan – están interpretados respectivamente por Jorge Kent, Pilar Manso, Jorge Mayor. Ver a los actores cambiar personaje en el escenario sin pasar detrás de el nos hace disfrutar la interpretación en todas sus facetas. Las escenas con los pacientes psiquiátricos, extremadamente cómicas, nos hacen reflexionar sobre la diferencia entre el ser y el no ser, las limitaciones y los filtros del ser humano y de la sociedad. La sencillez y la coherencia del montaje escenográfico (diseño de luces, sillas, mesas, arena) deja la justa libertad de imaginación al público y exalta la trama y las conexiones entre los personajes.

Las dos historias de amor, que parecen recordarnos los amores adolescentes del verano, se entrelazan con el tiempo que queda al final de las vacaciones junto al tiempo que queda a Sebas antes de la degeneración de su enfermedad. Es un paralelismo conmovedor, centro de todo el espectáculo.

Todo está representado sin compasión extrema, sin tragedia excesiva, sin drama. Es un espectáculo en el cual se ríe desde el principio hasta al final y que te hace sentir realmente el viento del verano de Cádiz: arena en los pelos, sabor de sal sobre la piel, breza marina, despreocupación y atardeceres.

La compañía Belloch Teatro conjuga en este espectáculo un profundo trabajo de conexión con las emociones de los personajes de parte de los actores (excelente la interpretación de Paola Ceballos) con una vena cómica hilarante, conmovedora, vital, nunca obvia.

Está claro a todos que habrá una muerte, y que el epílogo inevitablemente trágico de la historia está tras la esquina. Pero así Vientos de levante, más que ser un drama, se podría definir un himno a la vida, un himno a luchar por lo que queremos en nuestra vida, un grito educado y penetrante para el derecho a la vida (o a la muerte) de los enfermos de ELA.

El espectáculo se ha representado en
Teatro Cuarta Pared
Calle de Ercilla, 17 Madrid
11 – 27 de abril
juevés, viernes, sabado, domingo a las horas 21.00

Vientos de Levante
texto y dirección Carolina África
ayudante de dirección Laura Cortón
con Jorge Kent, Carolina África/Laura Cortón, Paola Ceballos, Jorge Mayor y Pilar Manso
iluminación Luz E.T.
escenografía: Almudena Mestre
una producción de la Belloch Teatro

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